McKinsey ha publicado un informe acerca de un tema importante y todavía inmaduro: ¿Cuánto es el retorno de la inversión que se realiza en inteligencia artificial? Digo » inmaduro» porque creo que todavía estamos en un punto en el que las empresas no pueden valorar el retorno completo que tiene una inversión en inteligencia artificial. Teniendo en cuenta que es una tecnología muy reciente, seguramente, si alguna empresa moderna ha realizado algún tipo de proyecto relacionado con la inteligencia artificial, será un proyecto piloto, con lo cual será de un tamaño pequeño. Entonces creo que sí es posible tener un impacto o conocer cómo impacta esta nueva tecnología en ese proyecto piloto, pero veo difícil conocer el impacto que tiene en el conjunto de la empresa si los proyectos son pequeños y no se extienden al resto de departamentos o áreas.
Cuando leo artículos o informes, casi siempre la iniciativa surge del departamento de tecnología de manera aislada, y creo que esto es un absoluto error, puesto que se están repitiendo los mismos patrones que cuando nacían proyectos de analítica de datos o de big data. Desde mi punto de vista, lo más óptimo es que los proyectos de inteligencia artificial surjan acompañados del binomio tecnología y negocio. Creo que ambas áreas o departamentos son la clave para el éxito del proyecto. De otra manera, estos mundos están desconectados y seguramente el proyecto no tendrá un impacto esperado por negocio (tortazo a la vista), con lo cual es vital que ambos mundos estén unidos.
Aquí la figura de un project manager en inteligencia artificial es clave, puesto que esta figura está en esa línea roja, entre los dos mundos, y tiene la capacidad de ver necesidades de negocio y ayudar a que el área de tecnología ahora sí, permita ayudarle a conseguir los objetivos.
De todas formas, la inteligencia artificial está cerrando la brecha entre estos dos mundos. Poco a poco estoy convencido que veremos cómo, en negocio y en aquellos perfiles que sean más propensos al cambio de tecnología, vayan comiéndole la tostada a la tecnología con la construcción de sus propias herramientas. Esto puede crear un choque de culturas dentro de la organización, puesto que el área de tecnología no está acostumbrada a esto. Seguramente pongan muchísimas pegas en cuanto a la seguridad del código generado por la IA, pero creo que negocio, poco a poco, irá comiéndose parte de la tarta de tecnología desde lo más pequeño como por ejemplo para hacer prototipos que sean rápidos, lo cual facilitará con el tiempo el desarrollo de una funcionalidad en producción. Ya existen herramientas que lo hacen, y, en consecuencia, el área de tecnología estará destinada a integrar de manera robusta y consolidada el código que provenga del área de negocios de la mano de los prototipos.
En cualquier caso, creo que esto es un futuro que llegará pronto, sobre todo en empresas más avanzadas, más modernas, pero lo que es inminente es que tengo claro que cualquier iniciativa que haya que arrancar de inteligencia artificial, el mundo de negocios y el mundo de tecnología tienen que ir de la mano, Sí o sí.
David López López (septiembre 2026)
PD: En el siguiente post incluyo los principales puntos clave encontrados en el informe de McKinsey (2026).

